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Los estereotipos ingleses se han reforzado con el brexit -fuera de Europa- y con las cifras que los pintan como amantes de los animales. Hasta España, donde el confinamiento permite sacar el perro a pasear, se han revalorizado los canes. Los perros, el refugio de los ingleses para afrontar la pandemia

El 2020 ha sido el año del brexit, de la pandemia, del adiós a Donald Trump… y del perro, al margen del animal que toque en el calendario chino.

Los británicos –más bien los ingleses, a tenor del resultado del referéndum- tan seguros de ellos mismos y de su imperio (perdido) han salido de la Unión Europea (UE) en tiempos de pandemia y se han refugiado en sus mascotas. La fama de amantes de los animales les ha forjado un estereotipo merecido por las cifras y los estrambóticos productos que consume el mercado del animal de compañía en Gran Bretaña; desde fiestas de cumpleaños hasta gastar más con regalos perrunos que con la pareja humana.

Comparado con Gran Bretaña, en España reina la sensatez en la relación entre personas y animales domésticos; la raza superior y la inferior (ambigüedad adrede) se atiende mutuamente en sus necesidades. Aunque no hay registro oficial y los números bailan considerablemente, se calcula que viven unos 13 millones de animales de compañía en España, de los que el 93% son perros (12 millones) y el 6% gatos (780.000), según la Red Española de Identificación de Animales de Compañía (REIAC) que recoge datos por regiones –47 millones de población-.

Una cafetería para perros en Londres.
Una cafetería para perros en Londres.

El registro veterinario, en cambio, cuenta 5,1 millones de perros.

En la última feria Iberzoo se publicaron las cifras del sector relativas a 2019; 2.000 millones de euros de facturación por alimentación, adquisiciones, clínicas, paseadores, estilistas o peluqueros, hoteles o residencias y educadores. Las cifras del sector veterinario apuntan a que las empresas van en aumento, pasando de 7.767 en 2009 a 10.358 en 2017; un 40% de los hogares españoles tienen una mascota.

En lo que coinciden Reino Unido y España es en el perro como animal preferido, seguido del gato, y a larga distancia conejos, pájaros, peces o tortugas. La proporción de animales domésticos es mayor en Reino Unido haciendo gala a su reputación de amantes de los animales; 10,9 millones de perros –para el 26% de adultos-; 10,1 millones de gatos -24% de adultos; y un millón de conejos -2% de adultos-, para una población de 67 millones de personas de las que un 51% de adultos posee (o comparte) un animalito, según People Dispensary for Sick Animals (PDSA), una ONG fundada en 1917.

El año de la pandemia ha tenido grandes efectos en los animales de compañía. En España, sacar el perro a pasear saca también al dueño o al vecino; en Reino Unido, entre marzo y septiembre de 2020, se adquirieron 5,7 millones de animales, de los que 2,2 millones eran perros, según cifras de la aseguradora Direct Line que encajarán en las próximas estadísticas a publicar. Una costumbre británica es colocar un regalo para el perro o el gato bajo el árbol de Navidad, envuelto con papel para la ocasión (juguetes o galletas, lo más frecuente).

Para que no se dispare el entusiasmo, el mercado OnBuy.com analiza las cifras de gasto en regalos perrunos y felinos para Navidad; en este ámbito los británicos se desmadran porque algunos gastan más dinero en los animales que en sus parejas. Sobre una base de 2,972 personas consultadas acerca de cuánto gastaron en Navidad de 2019 y cuánto tenían previsto desembolsar para 2020, un 2% contestó que gastaba más en la mascota que en la pareja.

Una cafetería para perros.
Una cafetería para perros.

Los excesos perrunos

Los excesos perrunos de los británicos se ven en las tiendas que ofrecen productos como fiestas de cumpleaños o asistencia psicológica así como tratamientos de belleza más allá de la peluquería para cortar la excesiva pelusa. Los vehículos que recogen y devuelven canes a sus hogares circulan por todo Reino Unido, a precios que van de 15 a 20 euros por hora de paseo. Algunos ayuntamientos regulan el trabajo y prohíben a paseadores llevar más de 5 seres de cuatro patas. Las ventanas en los vehículos de transporte es una de las (importantes) polémicas en el sector.

Los perros -los caballos no entran en esta clasificación- de la familia real han llegado hace poco a ocupar portadas de los periódicos por sus obituarios. El príncipe Guillermo y su esposa, tan escasos de palabras sobre ellos, comunicaron por Instagram el 22 de noviembre la muerte de Lupo, que enseguida fue reproducida por la prensa y generó una invasión de mensajes de condolencia. «Tristemente, el pasado fin de semana, nuestro querido perro Lupo, dejó de vivir. Ha estado en el centro de nuestra familia en los últimos nueve años y lo echaremos mucho a faltar», dice el mensaje de los duques de Cambridge, que mantienen silencio sobre sus hijos, pero no les importa hablar del perro.

Por las mismas fechas que Lupo estiraba la pata, el corgi Vulcan de la reina moría de viejo dejando a Su Majestad, de 94 años, con un solo perro. Los corgis de Isabel II son una especie de Patrimonio Nacional; ha tenido unos 30, todos descendientes de la perra Susan que le regalaron en 1944 al cumplir los 18 años de edad. Las cifras sobre la industria perruna en Reino Unido bailan como las españolas, no obstante, el sector de la alimentación (pfma) calculó que en 2019 gastaron 10.000 millones de libras (11.000 millones de euros) en los perros y 8.000 millones de libras (8.800 millones de euros) en los gatos, reales o plebeyos; las cifras de abandono y maltrato también existen.

Fuente: https://www.publico.es

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Muchas gracias y esperamos veros pronto. ‪#‎nocompresadopta‬

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